Aspectos destacados de nuestra reunión global
Discípulos de múltiples regiones se reunieron para una temporada de adoración, entrenamiento y testimonio compartido — un recordatorio de que este movimiento nunca estuvo destinado a quedarse local.
Una vez al año, líderes y miembros de todo el movimiento dejan de lado sus responsabilidades ordinarias para reunirse en persona — un recordatorio de que el trabajo que ocurre en una ciudad es parte de algo mucho más grande.
La reunión de este año siguió un ritmo simple: mañanas dedicadas a la Escritura y el entrenamiento, tardes a la conversación entre regiones que rara vez pueden comparar notas, y noches a la adoración y el testimonio compartido.
Las historias contadas durante esa última noche — de nuevas comunidades, de temporadas difíciles llevadas por grupos pequeños, de discípulos ordinarios ahora liderando a otros — fueron un recordatorio de por qué el movimiento existe en absoluto.


